Periimplantitis: síntomas, causas y tratamientos
Publicado el (Actualizado el )
11 min de lectura
Resume este artículo con una IA
Índice
La periimplantitis es una inflamación que ataca a los tejidos alrededor de un implante dental. En concreto, se manifiesta con una encía irritada y una pérdida progresiva del hueso que lo mantiene en su sitio. Cuanto más se deja pasar, más se debilita el implante y más riesgo hay de que falle.
Antes de llegar a ese punto, suele haber una señal de alarma: la mucositis periimplantaria. El problema es que esta enfermedad puede evolucionar discretamente, antes de que aparezcan síntomas más claros. Pero si se actúa a tiempo, generalmente se pueden limitar los daños.
En este artículo, te ayudamos a detectar la periimplantitis, a entender qué la provoca y a descubrir los tratamientos disponibles hoy en día.
¿Qué es la periimplantitis?
Se trata de una infección que provoca una irritación alrededor de tu implante dental. Empieza por irritar la encía alrededor del implante, y luego puede destruir poco a poco el hueso que lo mantiene en su sitio. La causa suele ser una acumulación de bacterias bajo la mucosa.
Para simplificar, se puede ver la periimplantitis como una especie de periodontitis, pero versión implante. El problema es que suele evolucionar de forma sutil. Así, muchas personas no se dan cuenta hasta un estadio bastante avanzado.
Los dentistas suelen distinguir dos fases:
La mucositis periimplantaria: la inflamación se queda solo en la encía, sin afectar al hueso.
La periimplantitis propiamente dicha: el hueso alrededor del implante empieza a deteriorarse.
¿Por qué es importante hacer la diferencia?
Porque cuanto antes se detecta el problema, mayores son las posibilidades de curación.
Diferencia entre mucositis y periimplantitis
La mucositis periimplantaria es reversible y afecta únicamente a los tejidos blandos alrededor del implante. La periimplantitis es un paso más allá: la inflamación se instala y empieza a atacar el hueso. Cuanto antes se detecte, mejor se podrá tratar.
Criterio |
Mucositis periimplantaria |
Periimplantitis |
Tejidos afectados |
Solo encía |
Encía + hueso de soporte |
Sangrado al cepillarse |
Frecuente |
Frecuente |
Enrojecimiento e hinchazón |
Sí |
Sí |
Pérdida ósea |
No |
Sí |
Movilidad del implante |
No |
Posible en estadios avanzados |
Reversibilidad |
Generalmente sí |
Más difícil, según el estadio |
Riesgo de pérdida del implante |
Muy bajo |
Real si no hay tratamiento |
Atención: una mucositis no se transforma necesariamente en periimplantitis. Pero si la afección persiste varios meses sin tratamiento, las bacterias pueden infiltrarse progresivamente en el hueso y causar daños irreversibles.
Así, en cuanto haya una irritación alrededor de un implante, es mejor consultar a un dentista o a un especialista en implantología.
Los conocimientos actuales son claros: la mejor manera de evitar la pérdida ósea alrededor de un implante es vigilarlo regularmente e intervenir ante los primeros signos.
Síntomas de la periimplantitis
Esta infección provoca una inflamación de los tejidos. Las manifestaciones más frecuentes son sangrado, una encía que se enrojece y, si se agrava, una pérdida ósea que puede debilitar el implante.
Señales precoces que hay que vigilar
Al principio, los síntomas suelen ser discretos. Presta atención a:
Sangrado al cepillarte,
Una mucosa roja o hinchada alrededor del implante,
Una sensibilidad extraña,
Mal aliento persistente,
La encía que se retrae un poco.
Estos síntomas pueden parecerse a una mucositis periimplantaria, una lesión reversible. Pero sin tratamiento, puede evolucionar a una periimplantitis.
Cuándo consultar de urgencia
Se recomienda una consulta rápida en caso de:
De secreción de pus,
De dolor importante,
De hinchazón importante de la encía o la mejilla,
De sensación de movilidad del implante,
De fiebre relacionada con una infección.
Cuanto antes actúes, más limitarás la pérdida ósea y aumentarás tus posibilidades de conservar el implante en su sitio.
Causas y factores de riesgo
La periimplantitis está sobre todo relacionada con una acumulación de bacterias alrededor del implante. Pero ciertos factores pueden favorecer realmente su aparición o acelerar su progresión. Conocerlos ya es una buena manera de poner en marcha gestos preventivos adaptados.
Higiene bucodental insuficiente
Cuando no se cuidan lo suficiente los dientes y los implantes dentales, la placa dental y el sarro se instalan. Los microorganismos inflaman entonces la mucosa, y luego atacan los tejidos más en profundidad.
Las situaciones más arriesgadas son:
La falta de limpieza interdental,
Visitas al dentista demasiado espaciadas,
Un mantenimiento no adaptado a los implantes.
Tabaco, diabetes y otros factores agravantes
El tabaco y la diabetes están entre los grandes enemigos de la periimplantitis. Ralentizan la cicatrización, mantienen la inflamación y debilitan las defensas naturales contra las infecciones.
Otros elementos también pueden influir:
Haber tenido periodontitis en el pasado,
Una diabetes mal controlada,
Algunas enfermedades que afectan al sistema inmunitario,
Demasiada presión mecánica sobre el implante,
Un seguimiento insuficiente después de la colocación.
Las personas que ya han sufrido una enfermedad periodontal corren un riesgo especialmente alto de desarrollar una periimplantitis en algún momento. Otros elementos también pueden favorecer una periimplantitis:el rechinar de dientes (bruxismo), coronas difíciles de limpiar, o una prótesis mal ajustada. Pero en todos los casos, es sobre todo la acumulación de placa bacteriana la que desencadena la irritación.
Diagnóstico: ¿cómo se detecta?
Para diagnosticar una periimplantitis, el dentista combina examen clínico y radiografías. Busca signos de inflamación, mide la profundidad de las bolsas y comprueba si hay pérdida ósea.
Durante la consulta, se analizan varias cosas:
Presencia de sangrado o secreción de pus,
El aspecto de la encía alrededor del implante,
Estabilidad del implante,
Evolución del hueso en las radiografías.
El profesional también realiza un sondaje periimplantario para conocer la profundidad de los tejidos. Esto permite detectar posibles bolsas de inflamación y evaluar hasta qué punto es grave. Las radiografías son igualmente importantes: al compararlas con las anteriores, puede medir exactamente la evolución de la pérdida ósea y ajustar el tratamiento en consecuencia.
Tratamientos de la periimplantitis
El tratamiento de la periimplantitis varía según la gravedad del problema. El objetivo es controlar la infección, calmar la irritación y salvar lo que se pueda de los tejidos que sostienen el implante.
Tratamiento no quirúrgico
Para las formas iniciales, se intenta tratar sin operar. La idea es eliminar las bacterias responsables y mejorar la higiene alrededor del implante.
Esto puede incluir:
Una limpieza profesional de las superficies del implante,
Una desinfección local,
Unos consejos de higiene personalizados,
A veces, antisépticos o antibióticos.
Por lo general, este enfoque funciona bien mientras la pérdida ósea siga siendo moderada. El objetivo es evitar que la enfermedad avance y reducir las bacterias alrededor del implante.
Aunque los síntomas desaparezcan, hay que seguir vigilando para asegurarse de que la afección no vuelva. A veces, un tratamiento sin cirugía basta para estabilizar las cosas a largo plazo y evitar una operación más pesada.
Tratamiento quirúrgico
Si la enfermedad está más avanzada, puede ser necesaria una intervención quirúrgica. Permite llegar a las zonas infectadas, limpiar las mucosas enfermas y, en algunos casos, reparar los daños óseos.
Según la situación, el dentista puede realizar:
Una cirugía para sanear la zona,
Reducir las bolsas alrededor del implante,
Intentar una regeneración ósea si es posible.
La elección depende sobre todo de la magnitud de la pérdida ósea y del estado general del implante. Durante la intervención, el profesional empieza limpiando bien la superficie del implante para eliminar todas las bacterias. Si todo va bien, también puede usar técnicas de regeneración ósea para reconstruir parte de los tejidos perdidos. Los resultados varían según la gravedad de los daños, pero cuanto antes se actúe, más posibilidades hay de conservar el implante durante mucho tiempo.
Casos de explantación
La explantación es la retirada del implante cuando ya no se puede conservar. Es una solución de último recurso, reservada a los casos en los que el hueso está demasiado dañado o el implante ya no es estable.
Tras retirarlo, se pueden considerar diferentes opciones, como reconstruir el hueso y luego colocar un nuevo implante, si las condiciones lo permiten.
Prevención y seguimiento tras el tratamiento
Para evitar problemas, nada sustituye a una buena higiene bucodental y a visitas regulares a tu dentista. Es la mejor manera de limitar los riesgos de inflamación y detectar las complicaciones a tiempo.
La frecuencia de los controles varía de una persona a otra. Por ejemplo, si fumas o ya has tenido periodontitis, probablemente tendrás que venir con más frecuencia. Estas citas también son la ocasión de realizar una limpieza profunda, para evitar que la placa y el sarro se acumulen en los rincones más difíciles de alcanzar.
Para conservar tus implantes dentales durante mucho tiempo, recuerda:
Cepillarte los dientes al menos dos veces al día,
Limpiar entre los dientes todos los días,
No faltar a tus citas de control,
Reducir o dejar el tabaco,
Controlar bien tu diabetes si la tienes.
Después de un tratamiento para la periimplantitis, un seguimiento personalizado es esencial. Los controles regulares permiten vigilar el estado de las mucosas y evitar el riesgo de recaída.
FAQ: tus preguntas sobre la periimplantitis
¿Cómo saber si se tiene una periimplantitis?
Los signos más frecuentes son sangrado alrededor del implante, una encía roja o hinchada, mal aliento que no se va, o una sensibilidad inusual. Pero para estar seguro, hace falta un examen clínico y radiografías.
¿Es reversible la periimplantitis?
Todo depende del estadio. La mucositis periimplantaria suele ser reversible si se atiende rápido. En cambio, cuando el hueso ha empezado a fundirse, es más complicado. De ahí la importancia de actuar a tiempo.
¿Cuánto tiempo se tarda en curar una periimplantitis?
La duración del tratamiento varía según la gravedad. Una inflamación leve puede calmarse en pocas semanas. Los casos más avanzados requieren a veces meses de seguimiento, o incluso una pequeña cirugía.
¿Se puede perder el implante por una periimplantitis?
Sí, por desgracia. Si se deja pasar, la periimplantitis puede provocar una gran pérdida de hueso y desestabilizar el implante. En los casos más graves, hay que retirarlo.
¿Cuál es la diferencia entre mucositis y periimplantitis?
La mucositis corresponde a la mucosa alrededor del implante que está inflamada. La periimplantitis es un paso más allá: el hueso que lo sostiene empieza a destruirse.
¿Favorece el tabaco la periimplantitis?
Sí, claramente. Fumar aumenta el riesgo de periimplantitis y también puede hacer que los tratamientos sean menos eficaces. Es uno de los mayores factores de riesgo en los portadores de implantes.
¿Es dolorosa la periimplantitis?
No necesariamente. Algunas periimplantitis evolucionan sin dolor. Precisamente por eso hay que hacer controles regulares y vigilar los signos de inflamación alrededor del implante.
La periimplantitis es, por tanto, una complicación que puede comprometer el éxito de un implante dental si no se actúa a tiempo. Por suerte, existen señales de alerta para detectarla a tiempo, antes de que el hueso esté demasiado dañado.
Si observas sangrado, hinchazón o molestias alrededor de un implante, no tardes en pedir cita con tu dentista. Con una buena higiene, un seguimiento regular y un tratamiento adecuado, tienes todas las posibilidades de conservar tus implantes dentales durante mucho tiempo.
¿Buscas el cepillo de dientes perfecto?
¡Di adiós al sangrado y a otros problemas de encías gracias a sus 5 modos de cepillado que se adaptan a tu sensibilidad! 🖐
Cepillo de dientes eléctrico